samsung dex vs modo escritorio de motorola

Adrián Ramírez

Samsung DeX vs modo escritorio de Motorola: comparativa a fondo

  • Samsung DeX ofrece más opciones de conexión y un ecosistema más maduro que el modo escritorio de Motorola.
  • Motorola apuesta fuerte por la integración con PC, pero ha descuidado el escritorio con cable en sus modelos recientes.
  • Ambos sistemas son válidos para ofimática, ocio y uso diario, pero aún no sustituyen del todo a un PC tradicional exigente.
  • La elección entre Samsung DeX y Motorola Smart Connect depende de si priorizas flexibilidad de conexión o integración con Windows.

Comparativa Samsung DeX vs modo escritorio de Motorola

Convertir el móvil en una especie de ordenador portátil es mucho más que una idea futurista: con Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola (Ready For / Smart Connect) es algo perfectamente viable en el día a día. Si tienes un Samsung y un Motorola compatibles, es normal que dudes sobre cuál de los dos te compensa más para trabajar, jugar o simplemente disfrutar de una pantalla grande en el salón.

Ambas marcas llevan años afinando sus propuestas de escritorio móvil: primero apostaron por la conexión por cable, después sumaron proyección inalámbrica y más tarde se lanzaron a integrarlas con Windows. El resultado es que hoy tenemos dos sistemas bastante maduros, pero con filosofías distintas: Samsung ha frenado DeX para Windows en sus últimos modelos, mientras que Motorola ha tirado justo por el camino contrario, potenciando la experiencia en PC pero dejando en un segundo plano el escritorio con cable en sus teléfonos más recientes.

Qué son exactamente Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola

Samsung DeX y Motorola modo escritorio en monitores

Tanto Samsung DeX como el modo escritorio de Motorola (Ready For, ahora dentro de Smart Connect) comparten la misma idea de fondo: aprovechar la potencia del smartphone Android para mostrar, en un monitor o televisor, una interfaz que se comporta como la de un ordenador convencional. Es decir, un escritorio con ventanas, barra de tareas, notificaciones adaptadas y soporte para teclado y ratón.

Cuando activas cualquiera de estos modos lo que obtienes es un entorno de escritorio completo, en el que las aplicaciones se muestran en ventanas redimensionables, puedes tener varias abiertas al mismo tiempo, moverlas, maximizarlas y minimizar como en Windows o macOS, y gestionar notificaciones desde una barra o panel lateral pensado para una pantalla grande.

La evolución del hardware móvil ha sido clave para que esto tenga sentido. Los SoC actuales, como los Snapdragon de gama alta con litografías de 3 nm, núcleos de alto rendimiento y GPUs muy potentes, acompañados de 8, 12 o 16 GB de RAM, permiten que la ofimática, la navegación con muchas pestañas y el consumo multimedia se muevan con una fluidez que hace diez años hubiera sonado a ciencia ficción.

La típica frase de que llevamos un ordenador en el bolsillo ya no es solo marketing: estos modos de escritorio intentan precisamente explotar toda esa potencia fuera de la pequeña pantalla del móvil, orientándose sobre todo a tareas de oficina, estudio, navegación avanzada, productividad ligera e incluso algo de gaming si acompañas con un mando Bluetooth o de consola.

Samsung y Motorola han seguido trayectorias parecidas pero no idénticas. Las dos empezaron ofreciendo únicamente la conexión física mediante USB-C con soporte DisplayPort Alt-Mode para sacar vídeo a un monitor. Más adelante sumaron la proyección inalámbrica vía Miracast y, por último, clientes específicos para usar el escritorio del móvil desde Windows. El punto en el que se separan es que Samsung, con su One UI y todas sus versiones, ha decidido recortar protagonismo a DeX para Windows, mientras que Motorola lo ha convertido en uno de los ejes de su propuesta, a costa de dejar sin DisplayPort Alt-Mode a muchos terminales recientes.

Usar el móvil como ordenador durante varios días: experiencia real

Uso intensivo de Samsung DeX y Motorola en escritorio

Probar DeX o el modo escritorio de Motorola un rato está bien, pero donde se ve su verdadero potencial es al vivir con ellos varios días, usándolos como sustituto casi total del portátil. Con un Galaxy S de gama alta y un buen monitor, es perfectamente posible encadenar una semana de trabajo “de oficina” sin abrir el ordenador, siempre que no dependas de programas demasiado específicos.

Conectar el móvil a un monitor, emparejar un teclado Bluetooth y un ratón cómodo, y dejar el portátil en la mochila, cambia por completo la forma de entender el teléfono. Navegadores como Chrome y otros alternativos, mensajería tipo Telegram o Slack, herramientas de notas, gestores de tareas o apps web funcionan de forma muy natural en ventanas, y permiten tener varias cosas abiertas a la vez sin sufrir demasiado.

En un escenario de uso intensivo —escribir, investigar en la web, comunicarte con el equipo, música en streaming— un gama alta moderno aguanta el tipo más que de sobra. Lo que sí notarás es que el teléfono se calienta más de lo habitual, sobre todo si lo tienes enchufado para que cargue a la vez que saca vídeo por HDMI y alimenta un pequeño hub USB-C con periféricos conectados.

El verdadero muro con el que te chocas no suele ser el rendimiento, sino el software especializado. Muchos programas profesionales de escritorio, como suites completas de edición de vídeo, herramientas muy avanzadas de diseño o aplicaciones corporativas particulares, no tienen equivalente directo en Android o lo tienen recortado. Existen alternativas, pero implican cambiar de flujo de trabajo y renunciar a algunas funciones muy concretas.

Aun así, para estudiantes, usuarios de ofimática básica, creadores de contenido ligero o quienes necesiten un “PC de emergencia” cuando viajan, tanto DeX como el escritorio de Motorola ya están lo bastante maduros como para ser una opción perfectamente realista. No cubren el 100 % de los casos, pero como segundo equipo o como solución muy portátil, dan mucho más juego del que podría parecer a primera vista.

Modelos compatibles y situación actual de cada fabricante

Compatibilidad de Samsung DeX y Motorola modo escritorio

Antes de lanzarte a por uno de estos sistemas, toca comprobar en qué móviles está disponible cada modo escritorio. Samsung lleva más tiempo con DeX y ha ido extendiéndolo a buena parte de su gama alta, además de a algunas tablets y modelos de gama media potente.

Entre los Samsung que históricamente han ofrecido DeX encontramos las series Galaxy S8, S9, S10, S20 y S21, así como las gamas Note 8, Note 9, Note 10 y Note 20. A esto se suman tablets como las Galaxy Tab S4, S5e, S6 o S7, que en algunos casos incluso pueden activar DeX directamente en la propia pantalla de la tablet sin necesidad de monitor externo.

No todos esos dispositivos cuentan con las mismas opciones: en modelos más viejos suele ser imprescindible una base específica para usar DeX, mientras que la conexión inalámbrica solo llegó en generaciones posteriores. Aun con matices, el resultado es un ecosistema relativamente amplio y reconocible para cualquiera que lleve años usando móviles Samsung.

Motorola, en cambio, se subió más tarde a este tren con Ready For, hoy integrado en Smart Connect. Su lista de teléfonos compatibles es mucho más corta, y aunque la empresa ya experimentó hace más de una década con un entorno de escritorio en el mítico Motorola Atrix, abandonó aquel concepto y solo recientemente lo ha retomado con fuerza.

El punto delicado en el caso de Motorola está en el soporte por cable y en las actualizaciones. Los modelos que ofrecen escritorio por USB-C con DisplayPort Alt-Mode tienen su última gran actualización en Android 16, por lo que la continuidad de ese modo cableado de cara a Android 17 no está clara. Peor aún, los Motorola lanzados este año directamente han prescindido de DisplayPort Alt-Mode, así que se apoyan solo en proyección inalámbrica e integración con PC para mantener viva la experiencia de escritorio.

Formas de conexión: cable, inalámbrico e integración con PC

DeX y el modo escritorio de Motorola buscan lo mismo, pero no llegan al monitor por los mismos caminos. Aquí Samsung parte con ventaja porque ha tenido más tiempo para pulir y diversificar las opciones de conexión.

En Samsung DeX puedes tirar por la vía clásica: un cable USB-C a HDMI desde el móvil al monitor o televisor. Si necesitas algo más elaborado, hay docks que añaden puertos USB, Ethernet y otros conectores, de forma que puedes montar una especie de sobremesa con teclado, ratón, pendrives y hasta red por cable, todo gestionado por el teléfono.

Con las generaciones más recientes, DeX incorporó además la proyección inalámbrica a pantallas compatibles con Miracast, siempre que el móvil y el televisor o monitor estén en la misma red WiFi. La experiencia depende mucho de la calidad de la red, pero cuando todo va fino, la comodidad de conectarse sin cables es un plus importante, sobre todo en el salón o en reuniones.

Samsung llegó incluso a ofrecer DeX como una aplicación dentro de Windows, permitiendo que el escritorio completo del móvil apareciera en una ventana del PC. En ese modo, aprovechabas directamente el ratón y el teclado del ordenador y no tenías que andar cambiando de entrada en el monitor. Esta integración es precisamente lo que muchos usuarios echan de menos en los últimos modelos, donde Samsung ha ido levantando el pie en este apartado.

Motorola empezó Ready For con un planteamiento mucho más sencillo y centrado en el cable. Al principio, la única manera de usar el escritorio en una tele o monitor era con un cable USB-C a HDMI; en algunos modelos, la propia marca lo incluía en la caja, lo que ponía las cosas muy fáciles: enchufar y listo, sin compras extra ni historias.

Con el paso del tiempo, Motorola ha reforzado sobre todo la integración con Windows. Ahora puedes utilizar el entorno del móvil desde el PC con bastante comodidad, aprovechando el teclado y ratón del ordenador sin necesidad de periféricos adicionales. En cierto modo, es justo el camino que Samsung había trazado y que luego ha ido dejando en segundo plano.

La parte menos agradable para el usuario de Motorola es que la experiencia de escritorio por cable se ha ido diluyendo. Los últimos teléfonos carecen de DisplayPort Alt-Mode en el USB-C, así que ya no pueden sacar vídeo por cable, y todo se apoya en proyección inalámbrica y en el uso conjunto con el PC. Esto genera confusión, porque el nombre comercial (Ready For o Smart Connect) permanece, pero las capacidades reales cambian según el año y el modelo.

Interfaz y experiencia de uso de Motorola Smart Connect (Ready For)

La propuesta de Motorola se nota diferente desde el primer segundo en el que conectas el móvil a una pantalla. En lugar de llevarte directamente a un escritorio tipo PC, aparece un hub inicial con varias opciones claramente separadas, algo que puede ser muy cómodo para un uso más de ocio.

Ese panel de inicio ofrece cuatro caminos principales: tres lanzadores temáticos (TV, Juegos y Chat) y la entrada al escritorio móvil clásico. TV agrupa las apps de vídeo y streaming (YouTube, Netflix y compañía), Juegos concentra tus títulos instalados, y Chat organiza las apps de mensajería y comunicación. Son, en esencia, menús rápidos para ir directo a lo que te interesa cuando estás en modo sofá.

En la práctica, muchos usuarios terminan entrando casi siempre al escritorio móvil tradicional, que es donde está la experiencia realmente productiva: ventanas redimensionables, barra de tareas, panel de notificaciones y controles de sistema. El hub previo resulta muy majo cuando quieres ver una peli o echar unas partidas, pero cuando tu intención es ponerte a trabajar puede resultar un pequeño estorbo extra.

El escritorio de Motorola recuerda a una mezcla entre una tablet y un entorno tipo Windows. A la izquierda se suele situar un lanzador de aplicaciones con iconos para abrirlas rápidamente, mientras que en la parte derecha tienes accesos a notificaciones, ajustes rápidos, volumen, conectividad y otros controles habituales. El conjunto se siente familiar si vienes del PC.

La gestión de aplicaciones en ventanas está bastante bien resuelta. La mayoría se dejan redimensionar sin protestar, puedes pasar de pantalla completa a ventana reducida con fluidez y mantener varias abiertas sin demasiados dramas. El problema, como siempre en Android, es que no todas las apps están pensadas para comportarse bien en este tipo de entorno; algunas se quedan ancladas a cierto tamaño, otras se ven gigantes y otras directamente fallan al intentar cambiar de proporción.

Un punto muy interesante de Motorola Smart Connect es cómo gestiona la pantalla del móvil mientras el escritorio externo está activo. Puedes seguir usando el teléfono de manera independiente, con sus propias apps abiertas, mientras que en el monitor estás haciendo otra cosa distinta. La única restricción es que una misma app no puede estar abierta en ambos sitios a la vez: si tienes YouTube en el móvil y la abres en el escritorio, se cerrará en uno de los dos.

Respecto a periféricos, Motorola permite usar el propio móvil como trackpad y teclado improvisado, lo cual puede sacarte de un apuro. Pero para exprimir de verdad el modo escritorio es casi obligado contar con un teclado y un ratón Bluetooth, o con un dock que ofrezca puertos USB para enchufarlos por cable. Es justo cuando apoyas las manos en un teclado físico y te mueves con ratón cuando la sensación de estar ante un “ordenador de verdad” termina de cuajar.

Interfaz y experiencia de uso de Samsung DeX

En el lado de Samsung, el enfoque es más directo y menos teatral. Cuando conectas el móvil a una pantalla compatible, a un cable HDMI o a un dock, DeX no te enseña un hub previo ni lanzadores de ocio: entras directamente al escritorio, listo para trabajar o para lo que quieras.

La interfaz de Samsung DeX se inspira clarísimamente en Windows, con una barra de tareas en la parte inferior, iconos de aplicaciones anclados, bandeja de sistema a la derecha, reloj, panel de notificaciones y acceso rápido a ajustes básicos. Para quien venga del PC, moverse por ese entorno resulta bastante intuitivo desde el primer momento.

Como en Motorola, puedes utilizar la pantalla del móvil como panel táctil y teclado si no tienes otra cosa a mano, pero la recomendación es la misma: un teclado y un ratón Bluetooth (o conectados a un hub) marcan la diferencia. En escenarios donde DeX sigue funcionando como cliente de Windows, también puedes tirar directamente del teclado y ratón del propio ordenador.

El comportamiento de las aplicaciones en ventana se topa con las mismas limitaciones estructurales de Android que hemos comentado. No todas las apps aceptan bien el modo ventana ni los cambios de tamaño. Samsung intenta suavizar el problema con un pequeño truco: cuando una app se resiste, DeX muestra un cuadro de diálogo preguntando si quieres reiniciarla en pantalla completa o en ventana, de forma que puedas forzar el modo que te interesa.

Este apaño no arregla todos los males, y cada vez que una app se reinicia la experiencia se siente menos fluida, pero, aun así, ofrece algo más de control sobre cómo se muestran las aplicaciones que el escritorio de Motorola. La sensación global es que DeX permite ajustar un poco mejor el entorno a tus preferencias, a costa de alguna interrupción puntual.

Igual que ocurre en Smart Connect, con DeX también puedes usar al mismo tiempo la pantalla del teléfono y el escritorio externo. Es bastante cómodo, por ejemplo, dejar la música, el control de domótica o la mensajería más casual en la pantalla del móvil, mientras que en el monitor externo concentras el trabajo, la navegación o un juego a pantalla grande.

Durante bastante tiempo, uno de los grandes diferenciales de DeX fue la integración con Windows y macOS. Tener todo el escritorio del móvil corriendo dentro de una ventana en tu PC cambia por completo la percepción del sistema: puedes responder mensajes, arrastrar archivos, consultar apps del teléfono o gestionar notificaciones sin tocarlo físicamente ni cambiar de entrada en el monitor. Aunque Samsung haya ido limitando esta posibilidad en algunos modelos recientes, sigue siendo una de las funciones más valoradas por quienes la han usado.

Ventajas e inconvenientes de Samsung DeX y del modo escritorio de Motorola

Si enfrentamos directamente Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola, queda claro que ambos son proyectos maduros y bastante aprovechables, pero también que no destacan exactamente en los mismos puntos. Dependiendo de tu perfil de uso, uno puede encajarte mejor que el otro.

En Motorola, uno de los grandes aciertos fue incluir en muchos modelos el cable USB-C a HDMI necesario para disfrutar del escritorio en una pantalla externa. Eso reduce muchísimo la fricción: sacas el móvil de la caja, conectas el cable a la tele y a funcionar, sin gastar un euro más en accesorios.

El hub inicial con accesos directos a TV, Juegos y Chat también suma puntos para un uso centrado en ocio. Si lo que quieres es ver series, lanzar tus juegos favoritos o tener a mano las apps de mensajería en el salón, ese menú de bienvenida es muy práctico y se puede manejar incluso con un mando de consola en algunos escenarios.

Otro punto a favor de Motorola es la baja latencia cuando juegas o escribes con teclado y ratón por cable. La respuesta es muy estable y agradable, siempre que la conexión sea física, y la interfaz se siente lo bastante clara como para que no haya pérdida entre saltar de una app a otra o moverte entre ventanas.

En el lado negativo, Motorola arrastra varias limitaciones difíciles de ignorar. La más obvia es que en muchos escenarios ya no ofrece escritorio por cable, porque los terminales nuevos carecen de DisplayPort Alt-Mode, y la experiencia inalámbrica aún no está al nivel de la conexión física en estabilidad y latencia. Además, no puedes usar el escritorio de la misma forma en todos los modelos dentro de Windows, lo que recorta las posibilidades para quienes quieren centralizar todo en el PC.

Samsung, por su parte, puede presumir de una lista larga de virtudes. Para empezar, la variedad de conexiones: DeX está pensado para funcionar tanto por cable como de forma inalámbrica y, en según qué modelos, integrado en Windows o macOS. Esa flexibilidad permite adaptarlo a todo tipo de situaciones: presentaciones, teletrabajo, oficina, casa, juegos en la tele o uso híbrido con un portátil.

La respuesta con teclado, ratón o mando en juegos también es muy buena, y la interfaz, heredera visual del escritorio clásico de PC, hace que cualquier usuario medio se ubique rápido. Además, el ecosistema DeX se apoya en una gama amplia de dispositivos Samsung, incluyendo tablets que pueden activar el modo escritorio en su propia pantalla, sin necesidad de nada más.

La parte menos bonita de la historia de Samsung es que el cable USB-C a HDMI o el dock no suelen venir incluidos en la caja del teléfono, de modo que tienes que invertir en un accesorio adicional para aprovechar al máximo la conexión por cable. Y, como en Motorola, sigues topándote con aplicaciones Android que no se llevan bien con el modo ventana, algo que a estas alturas sigue siendo un lastre compartido.

Con todo lo anterior, se puede decir que hoy tanto Samsung DeX como el modo escritorio de Motorola ya están en un punto muy interesante para el usuario adecuado. No son todavía sustitutos universales de un PC completo para tareas pesadas o software corporativo muy específico, pero sí pueden cubrir muchos usos cotidianos: estudiar, redactar trabajos, hacer ofimática, consumir contenido, gestionar redes sociales o jugar con mando en una tele grande.

Si pones en la balanza compatibilidad, formas de conexión, madurez del software y rumbo actual de cada fabricante, la sensación es que Samsung ha sabido aprovechar mejor el tiempo creando un ecosistema DeX más amplio y flexible, mientras que Motorola ha dado pasos muy interesantes, sobre todo en integración con Windows, pero todavía tiene deberes pendientes para clarificar su apuesta por el escritorio con cable y hacerlo encajar con las próximas versiones de Android. Para alguien que ya tiene ambos móviles en casa, la elección final pasa por decidir si valoras más la versatilidad de conexión de DeX o el enfoque de hub de entretenimiento e integración con PC que ofrece Motorola Smart Connect.

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